El microcrédito para empresas, una clave hacia el emprendimiento

La financiación de una pequeña empresa es posiblemente uno de los recursos fundamentales con los que el empresario debe contar para conseguir que su negocio no sólo alcance la productividad deseada, sino que no naufrague en el intento. Son múltiples las fuentes de financiación que a día de hoy están disponibles para cualquier emprendedor con espíritu de crecimiento, aunque existe una de ellas que destaca por su eficacia y rapidez. Estamos hablando de la figura del microcrédito para empresas.

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¿Qué es un microcrédito para empresa?

Ahora bien, llegados a este punto, lo primero es aportar una definición clara que ayude a entender este recurso y su funcionamiento. El microcrédito es una herramienta de financiación muy parecida al sistema de préstamo, pero dotado de unas propiedades particulares.

En este sentido, puede apreciarse que una de sus características más reseñables es que no existe la necesidad de contar con un aval previo para obtener el dinero solicitado; simplemente basta con aportar un proyecto empresarial que reúna grandes índices de eficiencia y viabilidad. De igual modo, es preciso tener en cuenta que la cantidad máxima que suele otorgarse a través de una maniobra de microcrédito asciende a los 25.000 euros.

En cualquier caso, es preciso reseñar que a este sistema de crédito que cuenta con amplias bondades hay que sumarle una exigencia fundamental que el cliente no puede perder de vista en ningún momento: la cifra concedida hay que devolverla bajo un interés y un plazo de tiempo acordados previamente.

El espectro de perfiles que tienen cabida en esta modelo crediticio abarca todo tipo de implicados, como pueden ser autónomos, profesionales con escaso nivel económico, pequeñas y medianas empresas, etcétera.

Características principales

La rapidez es uno de sus elementos definitorios, y es que los microcréditos son conocidos precisamente porque se ciñen a cantidades que son fáciles de devolver en plazos breves de tiempo. Por norma general, la devolución suele exigirse al cabo de los treinta días, aunque se está tendiendo a ampliar este periodo a varios meses.

Dentro de las características que definen una operación de microcrédito encontramos algunas que destacan por sus diferencias frente a los bancos de toda la vida. En primer lugar, nos encontramos ante una fórmula cuya solicitud no implica dificultad alguna, ya que su petición puede llevarse a cabo a través de las diferentes páginas web especializadas en ofrecer estos servicios o mediante vía telefónica. Sin duda, una forma de acceso que agiliza mucho el proceso.

Asimismo, la alta competencia dada entre las empresas prestatarias que conceden este tipo de créditos supone una suerte para el empresario que pide el dinero. Y es que este fenómeno genera a su vez una rivalidad en el mercado por poner a disposición del usuario las mejores ofertas. De hecho, suele premiarse a los nuevos clientes, e incluso algunas entidades proporcionan el primer crédito de manera gratuita.

Requisitos

Además de esto, las entidades encargadas de proporcionar este modelo de financiación se caracterizan por contar con un alto grado de flexibilidad frente a la solicitudes, ya que no exigen garantías, casi no evalúan el riesgo del solicitante y tampoco preguntan sobre cuál será el destino del dinero.

En líneas generales, aunque esto irá en función de la cifra demandada, los documentos requeridos suelen ser escasos. Sin embargo, se dan unos requisitos mínimos para poder acceder a la concesión de un microcrédito: tener más de 18 años, residir en España y tener una cuenta de banco.

La concesión, toda vez que el crédito ha sido aprobado, se produce casi de inmediato, pues en menos de 24 horas las empresas solicitantes pueden tener el dinero en su poder.

La importancia del microcrédito

Estamos frente a un modelo de financiación que en los últimos años ha sido clave para que determinados sectores económicos hayan conseguido llevar a cabo numerosos proyectos empresariales que de otra forma difícilmente habrían visto la luz.

Entender esta particularidad ha sido clave para que un gran número de entidades y bancos tradicionales incorporen en su menú de financiación la figura del microcrédito. De hecho, la relevancia es tal, que incluso en entes públicos como el ICO es posible acceder a ellos.

Además de esto, el microcrédito cuenta con un importante matiz social. Se trata de un recurso de financiación que apuesta por la igualdad de oportunidades, teniendo en cuenta que cualquier persona, con independencia de la clase social a la que pertenezca, alberga la posibilidad de acceder a él. Esta singularidad posibilita no sólo que crezca el tejido empresarial, sino que se multiplique la variedad de negocios que llegan a materializarse.

Este matiz social es precisamente otro elemento que distancia al microcrédito de las exigencias que mantienen los préstamos tradicionales en la banca de siempre, donde los requerimientos son mucho más elevados en torno a capacidad económica de respuesta, garantías, avales, etcétera.

Otro de los motivos que hace fuerte al microcrédito es el hecho de que este modelo financiero proporciona habitualmente al usuario periodos de carencia, por lo que el inicio de actividad en una empresa siempre es mucho más sencillo.

En definitiva, el microcrédito pone a disposición del emprendedor en muy poco tiempo el elemento indispensable para hacer realidad una idea de negocio. El camino que conduce a la materialización del proyecto se simplifica y las ventajas de comenzar a ser productivo se alcanzan de una manera más rápida. Por todo ello, es vital tener en cuenta este recurso a la hora obtener resultados en poco tiempo.

El mercado está plagado de empresas que llevan a cabo este servicio, por lo que resulta de mucho utilidad recurrir a Internet para, a través de una simple búsqueda, establecer un listado en el que se integren aquellas que gozan de una mejor popularidad.

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